Porque el mundo se siente vacío, hay que hacer un hueco para que entre un poco más de nada. Porque la vida vale tanto y la valoramos tan poco, hay que desperdiciarla, para no perder la costumbre. Porque en estos días de consumo desmedido está de moda ir en contra, se siente bien pasar desapercibido, arrastrado por la corriente.
Defendiendo la cultura superficial, la gente de lata, el amor de cajita y las ideas precocidas