Amen

Hoy está en el hospital: ayer también. Despertó en una cama fría e incómoda. No es la suya. A su alrededor paredes blancas: como el techo y el piso, como las sábanas, como la luz. Como su piel.

Hoy está en el hospital: despierta en el mismo lugar: en la misma cama fría. Despierta aturdida, sus oídos gritan, piden ayuda. Despierta casi dormida. La blancura del cuarto se diluye en la niebla de sus ojos. Hoy está en el hospital: allí está desde hace una semana.

Hoy está en el hospital. Hace una semana llegó. Ese día no pudo despertar: despertó ayer. Ayer también estaba en el hospital. Piensa que ese no es su lugar. Piensa que ella no pertenece a un cuarto blanco. Ella es del mundo. Ella es de Dios.

Hoy está en ese hospital: en ese cuarto blanco. Bajo la luz clara de un cielo blanco. Todo es artificial: todo irreal. Cierra los ojos y reza. Cierra los ojos y le pide a Dios que la despierte de ese horrible sueño.

Hoy sigue en el hospital. Vuelve a despertar. En el mismo cuarto blanco. En la misma cama, con las mismas sábanas y la misma bata. Con la misma piel. Hoy también está aturdida. Le pidió a Dios despertar y despertó. En el mismo sueño, en el mismo cuarto: con la misma luz.

En el mismo hospital: siempre en ese hospital. Con las enfermeras que sonríen. Con las enfermeras que la felicitan. Con un doctor de barba y canas. Con tubos en las venas, con dolor de cabeza. Con el vientre abultado.

Hoy está en la cama. Hoy tiene visitas: la visitan en su cuarto blanco. La visitan con regalos. La visitan pocos, pero la visitan en su hogar. En su casita blanca. En su camita extraña. Con su batita corta. Con su batita impúdica: impura.

Hoy está en el hospital. Hoy está en su hospital. Hoy está en el hospital una monja: la madre superiora. Le acaricia el pelo, le sonríe. Le besa la frente. Le dice hija: hija mía. Le da una caja pequeña. Una caja blanca, con un moño blanco. Le da otro beso. Le dice que la perdona.

Ayer estaba en el hospital. Ayer le regalaron una cajita blanca. Hoy sigue en cama. Hoy se ríe: las monjas la acompañan. Son sus hermanas: así se dicen entre ellas. Todas son hermanas: todas hijas de Dios. Todas menos ella. Ella no. A ella el dijeron otra cosa: le enseñaron otras cosas.

Hoy está con sus hermanas. Hoy la visitan las monjas. Hoy les sonríe. Hoy la saludan. Hoy todas son felices. Hoy no se preocupan. Hoy la abrazan y la besan. Hoy la felicitan.

Hoy está en el hospital. No siempre fue así. Hoy duerme en el hospital. Hoy tiene veintisiete años: hoy ya es grande. No siempre fue así. Antes era niña, antes dormía entre paja. Antes no era del hospital: antes era del rancho. Hoy está en el hospital: hace veinte años estaba en el establo. Hace veinte años su mamá la visitó: le dijo que la quería. Ella la quería, su papá la quería y Dios la quería. Hace veinte años su mamá tuvo una visión. Hace veinte años un ángel la visitó en sueños. Por eso hoy está en el hospital. Por la visión. Por el ángel.

Hoy está en el hospital. Hoy se queda dormida. Hoy acarician su vientre. Hoy la quieren. Hoy aún la quieren. Hoy las monjas se van: regresan al pasillo.

Hoy duerme. Hoy sueña. Hace veinte años también dormía. Su mamá también dormía. También soñaba. Soñó. Hace veinte años ocurrió el sueño. Hace veinte años el ángel vino del Cielo. Hace veinte años su madre lo supo todo: que su hija debía ser monja. Hace veinte años se decidió: sería monja.

Hoy sueña con Dios. Hace veinte años soñaba con un caballo. Hace veinte años la puerta se abrió. Hace veinte años su madre le contó. Lo del sueño. Lo del ángel. Su ángel.

Hace veinte años pasaron ocho. Hace doce años tenía quince. Hace doce años no tuvo fiesta. Hace doce años se la llevaron. Hace doce años no tenía novio: nunca lo tuvo. Hace doce años la madre la abrazó, hace doce años le recordó el sueño y el ángel, hace doce años repitió las palabras en silencio. Hace doce años le dijeron otra vez que sería esposa de Cristo.

Hoy sueña con Dios. Hoy Dios le sonríe. Hoy, en sueños, regresa su ángel. Hoy le recuerda que es la esposa de Cristo. Hoy la abraza. Hoy la besa.

Hoy sueña con su ángel. Hoy es adúltera. Hoy peca con su ángel en sueños. Hoy su carne se enchina otra vez. Como aquél día. Como ese día. Su día.

Hoy está en el hospital. Hoy es una monja. Hoy su vientre está abultado. Hace cinco meses era plano. Hace cinco meses era monja. Hace cinco meses rezaba en la capilla. Hace cinco meses el ángel la visitó. Hace cinco meses el ángel apretó sus senos. Hace cinco meses el ángel le dijo que era hermosa. Hace cinco meses el ángel le dijo que la deseaba. Que todos la deseaban. Que Dios la deseaba. Hace cinco meses ocurrió.

Hoy está en el hospital. Hoy sabe que Dios la ama. Que Dios la desea. Él fue el primero. Los ángeles y Dios sí pudieron. Ellos fueron los primeros. Hoy está en el hospital. Cuando estaba en su casa no se acostaba en una cama blanca. Se acostaba con el rostro al cielo sobre el pasto a esperar: esperaba a su príncipe. Su valiente príncipe azul que la salvaría de ser monja. Pero sólo pudo esperar: nunca llegó. Nadie la deseaba. Sólo Dios.

Hace cinco meses rezaba en la capilla. Tenía los ojos cerrados. Apretaba con fuerza el rosario de su madre: el rosario rojo con olor a rosas. Los ángeles bajaron del Cielo, las luces se apagaron y todo comenzó. Su ángel se acercó a ella. La abrazó por detrás y comenzó a tocar sus senos. Ella seguía apretando el rosario mientras su respiración se aceleraba. Los demás ángeles se acercaron y empezaron a besarla.

Hoy está en el hospital. Hoy duerme intranquila. Hoy sueña con Dios. Hoy lanza un quedo gemido de placer.

Hace cinco meses los ángeles la besaban. Su ángel le quitaba el hábito poco a poco, mientras lamía lujurioso su espalda blanca. Hace cinco meses vio a Cristo bajar de su cruz. Hace cinco meses su esposo le colocó la corona de espinas. Hace cinco meses los ángeles la clavaron boca abajo en el suelo de la capilla. Hace cinco meses Cristo la penetró.

Hoy está en el hospital. Hoy está vendada. Las manos y los pies perforados. La espalda rasgada. La frente pinchada.

Hoy recuerda, entre sueños, cómo Cristo la amó. Hace cinco meses la golpeó con un látigo. Hace cinco meses la mordió con lujuria. Hace cinco meses los ángeles de Dios abusaron de su carne. Hoy recuerda, entre sueños, cómo gritaba de placer. Hoy sueña cómo Cristo enterraba su hombría en sus entrañas.

Hoy siente el fuego del Hijo del Hombre perforarla otra vez. Hoy sus heridas se abren de nuevo: sangran como aquél día. Hoy llora de felicidad al sentir la simiente de Cristo recorrerla nuevamente.

Hoy está en el hospital. Hoy perturba su paz. Hoy sus gritos alarman a las monjas. Hoy recibe un calmante en el suero. Hoy revisan sus heridas. Hoy causa conmoción. Hoy las monjas recuerdan su cuerpo clavado al suelo. Hoy recuerdan los gritos. Hoy sienten miedo otra vez.

Hace cinco meses fue violada. Hace cinco meses Cristo la hizo suya. Hace cinco meses fue condenada al aislamiento. Hace cinco meses fue criticada. Hace cinco meses era un demonio: hace tres fue santa.

Hoy está en el hospital. Hoy todo es blanco. Hoy la sangre mancha la luz de sus sábanas. Hace tres meses todo era negro, todo oscuridad. Hace tres meses la sangre de los estigmas manchaba su vientre. Hace tres meses sus gritos despertaron a las monjas. Hace tres meses la encontraron llorando. Hace tres meses vieron de nuevo sus heridas. Hoy está embarazada, hace tres meses se enteraron.

Hoy está en el hospital. Hoy está tranquila. Hoy le duelen las heridas. Hoy su cuerpo arde. Hoy está mareada: aún siente el fuego de Dios.

Hoy está en el hospital. Hoy está sola, una enfermera corre en los pasillos. Hoy está sola, las monjas ya no pueden verla. Hoy está sola, buscan al doctor. Hoy abre la cajita blanca. Hoy saca el rosario rojo de su madre. Hoy se siente acompañada.

Hace cinco meses le quitaron el rosario: lo encontraron en su boca. Hace tres meses lo guardaron: fue testigo del amor. Hoy lo regalan: hoy regresa. Hoy regresa el recuerdo otra vez. Hoy regresan los ángeles. Hoy toman el crucifijo de plata de la cabecera. Hoy la obligan a besarlo.

Hoy todo es confusión. Hoy nadie sabe lo que pasa. Hoy no encuentran al doctor. Hoy las monjas se abrazan. Hoy todas rezan. Hoy el recuerdo vive en sus memorias. Hoy el recuerdo vive en una habitación del hospital.

Hoy está en el hospital. Hoy todo es blancura, todo es luz. Hoy los ángeles la penetran. Hoy no puede gritar: tiene la boca ocupada. Hoy desgarran sus senos con los dientes, destrozan su vagina con una cruz de plata. Hoy un látigo de fuego lacera su piel. Hoy un hombre en bata blanca la rescata.

Hoy curan sus heridas. Hoy no se explican lo que ocurre. Hoy está deshecha. Hoy se preocupan por ella. Hoy deciden ser sinceros.

Hace doce años quería ser madre. Hace cinco meses se cumplía. Hoy se rompe el sueño. Hoy recibe la noticia. Hace doce años tenía el vientre ansioso. Hace cinco meses tenía el vientre perforado. Hace tres meses tenía el vientre abultado. Hoy tiene el vientre lleno de agua. Agua bendita: agua maldita: maldita agua.

Hoy recibe la noticia. Hoy regresan los ángeles. Hoy la crucifican en el techo. Hoy le entierran de nuevo el crucifijo de plata. Hoy la hacen comerse el rosario rojo. Hoy está en el hospital. Hoy es parte del hospital. Hoy la lanza de Cristo atraviesa su pecho.