Angelus
El ángel despierta con la mirada perdida. Teme por su propia existencia y decide no pensar en ello. Vuelve a dormir, pero en sus sueños el tema recurrente de su no existencia lo acosa.
El ángel despierta agitado. Pensativo. La oscuridad de la noche le recuerda su nacimiento, en medio de la oscuridad infinita. Y repara en ello. En la oscuridad infinita y la posibilidad de no ser infinito. La posibilidad de no ser.
El ángel duerme de nuevo, quiere huir del problema. Sabe que no puede. Trata de recordar, pero su mente bloquea todos sus recuerdos. Un síntoma de la no existencia, piensa, y vuelve a dormir.
El ángel, cuando vuelve a despertar, está en el hospital. Le han quitado las alas. Congestión alcohólica, dice el doctor. Recuerda que bebió para olvidar, pero fracasó.
El ángel despierta aturdido en medio de la nada, y escucha una voz que no existe. Dios no existe. La voz que no existe, como Dios, no habla. Pero él la escucha.
El ángel no despierta, y los doctores se preocupan. Una voz le ordena que siga la luz, pero él no ve nada.
El ángel despierta en medio de una luz blanca, y pronto la reconoce como la del hospital de sus sueños. En él despierta después de beber para olvidar. Pero lo recuerda todo. Su mente perfecta de ángel perfecto no olvida que no existe porque Dios no existe.
El ángel despierta, el ángel convertido en piedra. Sostiene un libro, de piedra también, que dice que descanse en paz, y recuerda que no existe, y el libro desaparece, y la tumba está vacía, pero la piedra permanece.
El ángel despierta en medio de una luz que no existe y da un trago más a su copa. Se ahoga en lágrimas ajenas y recuerda que no quiere recordar. Y recuerda que despertó ahogado en luz blanca.
El ángel despierta más tarde que de costumbre. Se pone sus alas, y sale a trabajar. Recuerda que trabaja de ángel guardián de Dios.
El ángel no despierta porque Dios no existe.
El ángel despierta recordando que debió despertar más temprano y corre a beber. Para olvidar.
El ángel despierta sabiendo que no existe porque ese día no despertó a tiempo. Recuerda que ese día no recordó, y que nunca pudo olvidar.
El ángel despierta temprano, se levanta con una sonrisa para trabajar, mientras despliega orgulloso sus inexistentes alas.